Nehemias 1:1 - 11 Nehemias 12:27 - 43
No se trata de querer hacer las cosas, se trata de hacer que sucedan las cosas. Nehemias era un Israelita que aunque estaba en un país que no era el suyo, y donde la mayoría de sus compatriotas eran esclavos, el estaba cómodo.
Pero, al escuchar la noticia de que sus paisanos, que se habían quedado en la tierra de Israel estaban en una gran Calamidad y estaban sufriendo el se dispuso a buscar a Dios en oración y ayuno.
Luego de ponerce delante de Dios, se levantó y comenzó a accionar según lo que Dios le había indicado hacer. Hablo con quien debía hablar, hizo lo que tenia que hacer.
Pero no todo le fue fácil, ya qué al accionar se le levantaron opositores para tratar de detener el propósito de la reconstrucción de las Murallas de la ciudad de Jerusalén.
El se mantuvo firme en lo que se había propuesto hacer, y no se detuvo por causa de la adversidad. Y no fue una adversidad, fueron varias, y no fue una persona, fueron muchas personas las que no querían que el terminará lo que había empezado.
Al final llegó el resultado de su insistencia, la celebración de la culminación de las murallas que protegerian a la gran ciudad de Jerusalén.
Cuantas veces nos encontramos en esa misma situación en algún área de nuestras vidas, donde queremos cambiar, pero no accionamos para cambiar por causa de lo que se opone a nuestro cambió.
Primero debemos buscar a Dios, para pedirle que nos indique que es lo que tenemos que hacer. Pero luego según lo revelado a nuestro corazón en oración y ayuno, debemos levantarnos y accionar.
No habrá un cambió solo por quererlo, habrá un cambió si nos levantamos a accionar para que ocurra dicho cambió. Puesto que el único con el poder de cambiar es uno mismo.


