Juan 5:1 - 9
Un hombre que tenía 38 años postrado en un mismo lugar esperando a que ocurriera algo, que se moviera el agua y alguien tuviera compasión y lo metiera al estanque para recibir su anhelado milagro.
En ese estanque llamado Betesda se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos, y paralíticos. Esperando el mover de las aguas. Ya que se creía que un Ángel del cielo debes en cuando desendia para mover las aguas y entregar un milagro.
En eso Jesús se le acercó preguntándole a este paralítico si quería quedar sano, y este comenzó a contarle su travesía. En ves de decirle que si lo quería lo que hizo fue quejarse de su condición.
Jesús le da una orden a este hombre, de que se levantara y recojiera su camilla y anduviera, en eso que el obedeció quedó sano al instante.
Juan 5:24. - 25
Todo el que oye la palabra de Dios y la cree sin permitir duda alguna tendrá vida eterna, y no será juzgado de nada. Aún los muertos que creen a la voz de Dios podrán recuperar la vida.
Levítico 13:45 - 46
La lepra era una infección muy peligrosa y todo el que la tuviera estaba obligado a vestirse con harapos cubrirse
el rostro y andar gritando por las calles a donde pasará la palabra impuro impuro!! El o ella eran aislado del resto del pueblo.
Las drogas son cualquier cosa que crea hábitos y dependencia a la destrucción.
Así como este paralítico del estanque de Betesda que tenía el hábito de estar esperando a que ocurrieran las cosas, y a la dependencia de que alguien venga en su ayuda muchas veces nos volvemos adictos a relaciones sentimentales, laborales y de amistades que se vuelven drogas tan destructivas como los químicos.

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