Deuteronomio 8:15 - 16
Moisés les estaba recordando a los Israelitas, todo lo que Dios había hecho con ellos en medio del desierto. Y de como el se encargó de suplir cada necesidad en medio de la nada.
El desierto que les tocó atravesar, era muy grande y muy terrible, en el cual no había absolutamente nada!! Más sin embargo ay ellos vieron el poder grande y maravilloso de Dios.
Cada día estaban expuestos a la muerte, porque ese lugar estaba lleno de escorpiones y serpientes muy venenosas. Pero Dios cuido de ellos.
Vieron brotar agua de la Roca, para calmar su sed en medio de la nada. No fue que se encontraron con un arroyo, un manantial, un río o un oasis. Se encontraron que brotó agua de la Roca.
La prueba del desierto para los Israelitas era para que al fin de cuentas les fuera bien en la nueva vida que Dios les estaba entregando sacándolos de la esclavitud de Egipto.
Muchas veces nos encontramos en situaciones y circunstancias, en donde no podemos ver la solución de una manera lógica y racional, y es allí donde viene Dios y hace que brote la solución.
Nuestro trabajo no es ver de qué manera Dios hara lo que necesitamos, nuestro trabajo es esperar con confianza que Dios lo hará de la manera que el lo deseé.
Cuando ponemos la mirada en el cómo? Nuestra fe se va al piso, pero al poner la mirada en el resultado que esperamos nuestra fe se activa y empieza a brotar el milagro anhelado.

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