Génesis 21:8 - 21
Abraham el padre de la fe, tenia que tomar una decisión muy difícil y complicada en cuanto a su hijo mayor, Ismael. Pero Dios le recordó que el lo había llamado, y así como cuidaba de el, también cuidaría de sus hijos.
Este hombre sabía que sus hijos serían personas de mucha importancia e influencia en el mundo entero. Por ello tenía que capacitarlos para levantar naciones y reinos.
La palabra incapacitado, viene de la palabra incapacidad. Que significa: falta de capacidad para hacer, recibir o aprender una cosa.
Como padres, debemos dejar que nuestros hijos e hijas, desarrollen capacidades para enfrentar la vida en este mundo, entendiendo que hay que hacer, para poder recibir. Y es así que aprenden que todo sueño alcanzado tiene un costo.
Proteger a un hijo adulto, es destruirlo... resolverle la vida no es ayudarlo. Es incapacitarlo. Génesis 16:11 - 12. Dios le prometió a Abraham cuidar de su hijo.
Como padres tenemos que pedirle a Dios que cuide y guie cada paso de cada uno de nuestros hijos por este mundo. Génesis 17:18 - 19. Dios le responde a Abraham en cuanto al futuro de su hijo Ismael.
Génesis 25:17, podemos ver que el hijo de Abraham, Ismael, vivió 137 años, y de el nacieron 12 príncipes y reyes, que levantaron las naciones árabes que hoy conocemos. Pues Dios cumple lo que promete.
Como hijos, cuando nuestros padres no nos hacen la vida más fácil, podemos llenarnos de rencores y caer en el grabé error de estar hablando mal de ellos. Levitico 20:9. Nos indica que eso no es de provecho para nuestras vidas.
Deuteronomio 21:18 - 21, aquí encontramos lo duro y estrictos que era la ley de Dios en cuanto a hijos rebeldes y desobedientes. Pues Dios lo que quería era evitar que entrará el mal en Israel.
A nuestros hijos no podemos darles todo lo que nosotros no tuvimos, pero si podemos enseñarles todo lo que nosotros aprendimos. Al evitarles las consecuencias de sus desiciones les estamos haciendo un gran mal en sus vidas.
Con las dificultades de la vida, se desarrollan las capacidades para ser más fuertes y sabios. Y es con ellos que realmente se llegan a concretar sueños en la vida.
Lo que hoy somos, y lo que hoy tenemos, es gracias a las capacidades desarrolladas en los días de deciertos y luchas. En esas temporadas desarrollamos el carácter para lograr lo que hoy tenemos.

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