Salmos 77:5 - 15
El salmista estaba recordando las maravillosas bondades de Dios para con el pueblo de Israel, un pueblo que en muchas ocasiones le daba la espalda a ese Dios tan misericordioso y paciente.
Los errores o fallas que cometamos con las personas a nuestro alrededor, pudieran hacer que ellos dejen de amarnos, dejemos de importarle a ellos, pero Dios es el único que jamás dejara de amarnos, y nunca dejaremos de importarle.
JEREMÍAS 30:17
Dios da una promesa de sanidad y restauración, ya que hemos sido desechados y desamparados por otros, tal ves por nuestra conducta, y ya no le importamos a esos que les fallamos.
JEREMÍAS 33:6
La paz y la seguridad llega a las vidas de cada quien, por causa de la Sanidad del alma herida. Pues una persona herida en su alma, nunca tendrá paz y seguridad.
APOCALIPSIS 22:2
Aquí nos habla del famoso árbol de la vida, el cual fue rechazado en el principio por Adán y por Eva. Los cuales prefirieron el árbol del conocimiento del bien y del mal.
Tal ves el árbol de la vida no era tan atractivo como el del conocimiento del bien y del mal, pero era el árbol correcto.
Cada persona en este mundo debe ser responsable para alcanzar la sanidad de sus heridas. No puede esperar a que el tiempo lo cure todo, o a que venga alguien más a sanarnos.
En la cruz donde Cristo se entrego por toda la humanidad, podemos visualizar el árbol de la vida. Pues era de madera y no tenia vida, pero en el estaba entregando su vida el hijo de Dios.
De una manera personal, cada uno debemos hacercarnos y mirar ese árbol de la cruz de Cristo y saber que es hay, donde tenemos la salvación, la sanidad y la libertad para nuestras vidas en este mundo.
No esperemos que el tiempo lo cure todo, seamos responsables y acerquemonos a la cruz de Cristo y encontremos la sanidad para nuestras heridas.

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