Génesis 28:10 - 16
Jacob, estaba en el peor momento de su vida, pues tuvo que salir de su casa y de su parentela, por las dificultades que se le habían presentado con su hermano Esau, ya que lo quería asesinar.
El, había tomado malas desiciones, para alcanzar las bendiciones de Dios, y estas le atrajeron consecuencias. Por ello se encontraba en este desierto donde no había nada.
Pues aquí, el se veía solo, se oía solo y se sentía solo. Más sin embargo no estaba solo pues allí se le apareció en un sueño Dios mismo. El cual le estaba dando promesas a su vida tal cual había pasado con su abuelo y su padre.
Sentirse solo no significa estar solo, lo vemos en este hombre llamado Jacob, el mismo Dios le prometió que estaría con el, todos los días de su vida hasta el final de los tirmpos.
Dios le cumplió a Jacob esa promesa entregada en aquel desierto. Es tremendo que fue en el momento que el se sentía solo, pero realmente no estaba solo.
Cuantas veces nos hemos encontrado en esa situación y circunstancia, donde nos sentimos solos, abandonamos por Dios, pero es el momento donde el se hace más real que nunca en nuestras vidas.
Cerremos los ojos naturales, que nos hacen sentirnos solos, y abramos los ojos espirituales que nos harán ver como se conecta el cielo con la tierra.

Tremenda Palabra y enseñanza.
ResponderEliminarDios siempre está presente en nuestras vidas pero El se acerca aún más cuando estamos atravesando momentos desiertos donde nos sentimos aparentemente solos. Debemos aferrarnos a sus promesas cuando esto pase, y como dice usted mi Pastor Ismael, debemos andar por el Espíritu (ojos espirituales abiertos) para no perder la Fe.
Importante sierva
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