Jeremías 15:19 - 21
Todo ser humano que a nacido en esta tierra a nacido para vencer, no para ser vencido. Pero si no tiene un acercamiento a Dios, no podrá tener identidad, seguridad y dirección en este mundo.
Todo el que se vuelva a Dios, será bien recibido por el. Jamás el rechaza a alguien que se vuelva a el. Porqué no es su naturaleza, el rechazar a la Corona de su creación.
Muchas veces por no saber quiénes somos en este mundo, hablamos solo por hablar. Y por ello no somos usados por Dios. Y terminamos convirtiéndonos en las personas que nos rodean, las cuales no tienen identidad, seguridad y direccionalidad para sus vidas.
Por tener la claridad que nacimos para vencer, y no para ser vencidos, nos levantamos como un muro de bronce, difíciles de vencer. Y aunque nos hagan la guerra, no nos podrán vencer.
Si tenemos esa cercanía con el Dios que nos hizo nacer en este mundo, el siempre nos salvará y nos librará. Su palabra la tenemos, y el siempre cumple lo que dice.
Aún para nuestro futuro tenemos sus promesas, no solo para nuestro presente. Ya que el poder de la maldad crecerá cada ves más y más, y la violencia crecerá entre los seres humanos de los últimos tiempos.
LA VIDA ES COMO LAS TECLAS DE UN PIANO, LAS BLANCAS SON LOS MOMENTOS FELICES, LAS NEGRAS SON LOS MOMENTOS DIFÍCILES, PERO JUNTAS TOCAN LA MEJOR MELODÍA. ¡ TU VIDA!!
Por ello no podemos perder nuestra identidad, nuestra seguridad y nuestra direccionalidad en esta vida.

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