Lucas 4:1 - 15
Jesús fue llevado por el Espíritu santo luego de ser bautizado al desierto, en donde se encontró con el propio Satanás, el cual le vino a atacar con tentaciones.
Su primer ataque hacia Jesús tuvo que ver en cuanto a su identidad, por eso le dijo si es verdad de que tu eres hijo de Dios, has que estás piedras se conviertan en pan. Pero Jesús le aclaró que no solo de pan habría de vivir el hombre, sino de toda palabra que salía de la boca de Dios.
El segundo ataque vino contra su seguridad, por eso lo llevó a un lugar alto en donde le mostró los reinos del mundo, proponiendole que si se postraba y le adoraba el le podía entregar todos esos reinos. Ósea le estaba proponiendo una Gloria sin cruz.
El tercer ataque vino contra la dirección de vida que debía tomar Jesús, por ello le propuso que se tirara de la parte alta del templo, ya que Dios mismo había prometido enviarle angeles en su ayuda, a lo cual Jesús le dijo que no se podía tentar a Dios haciendo algo que el no había pedido.
En estos verciculos podemos ver que si el propio Jesús fue atacado por las tinieblas, cuanto más tendremos esos ataques nosotros? , por eso no podemos darnos el lujo de andar descuidados y sin estar en pie de guerra.
La arma que usó Jesús para defenderse contra dichos ataques de Satanás fue la palabra de Dios, juntamente con ayuno y un periodo de oración.
En ayuno y en oración recibimos las fuerzas necesarias para poder estar firme delante de cada asechanzas de las tinieblas.
Jesús fue atacado por Satanás cuando estaba lleno del Espíritu Santo, y después de superar dichos ataques terminó en el poder del Espíritu.
Cada lucha que enfrentamos es para movernos de la llenura del Espíritu, a el poder del Espíritu. Ya que solo en el poder del Espíritu es que podemos alcanzar cada milagro para nosotros y para los demás.

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