viernes, 6 de noviembre de 2020

¿ Hasta Cuando? 2° Parte.

 Mateo 12:33 - 36

Jesús estaba hablando de la importancia que tienen nuestras palabras, y las comparaba como a los frutos que producen los árboles. Pues ellos producen frutos buenos o malos según su generos.

Los frutos son el producto de un árbol,  si este es bueno, los frutos también  lo serán. Pero si este es malo los frutos también serán malos. De acuerdo al árbol será el fruto. 

A todos los religiosos que estaban acusando a Jesús,  de que el milagro que acababa de hacer era de parte del Diablo,  y no de  parte de Dios. El los llamó víboras!!! Porque con sus palabras de acusación lo que estaban era soltando un veneno. 

Las serpientes para soltar su veneno mortal tienen que abrir su boca. Muchas personas lamentablemente son iguales,  pues cada ves que abren su boca es para hablar lo negativo,  lo que no se puede, el pero no se puede por esto, o por aquello. 

Cada palabra produce una atmósfera de bien o de mal,  pues ellas activan lo bueno o lo malo. Es por ello que podemos ver que Jesucristo les advirtió a todos que serían condenados,  o absueltos por sus palabras.

La situación y circunstancias en la que hoy nos encontramos,  son el producto de nuestras palabras del ayer. Si queremos tener un futuro diferente para nuestras vidas, debemos empezar a cuidar las palabras del hoy.

Más ahora que conocemos, que llegará el día en el cual se nos pedirá cuenta de cada palabra que salió de nuestros labios y no produjo la vida que Dios ordenó,  es que debemos tener un mayor cuidado de lo que estamos hablando. 

Al hablar mal, estamos maldiciendo,  y al hablar bien estamos bendiciendo. No sólo nuestras vidas, sino también  a nuestro entorno. 



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