Eclesiastés 9:10 - 11
Cada sueño de cada persona que está caminando por este mundo, es puesto por Dios en su corazón. Y el pondra delante de nosotros la oportunidad para salir y concretarlo.
No podemos pretender, esperar a que Dios venga y nos traiga el sueño cumplido. Debemos salir e ir a que se cumpla ese sueño que Dios a puesto en nuestros corazones.
Después que nos toque partir de este mundo ya no hay nada más por hacer. Es por ello que cuando se nos presente la oportunidad debemos ponerle el mayor empeño para que suceda lo que debe suceder.
Dios es el que pone el sueño que arden en nuestro corazón, y el sueño que está dando vueltas en nuestra mente. Por ello es que debemos buscar a Dios hasta encontrar las maneras y estrategias para que dicho sueño sea concretado.
Tiempos buenos, y tiempos malos, nos tocaran a todos en este mundo. Y es responsabilidad de cada uno aprovechar cada tiempo sea bueno o sea malo. Nadie se escapará de cada tiempo.
Si nos levantamos cada día, aprovechando bien cada minuto de ese nuevo día en buscar en Dios lo que el tiene para que se cumpla y concrete ese sueño, tendremos la Victoria en lo que hemos salido a buscar.
Aquellos que se ponen a esperar a que las cosas sucedan, no podrán ver concretarse absolutamente nada!!! Pues los sueños hay que salir a perseguirlos hasta verlos cumplido.
Mientras estemos en esta tierra, tenemos que levantarnos a que se cumplan los sueños que Dios a enviado desde el cielo.

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