Juan 21:15 - 19
Pedro estaba teniendo un reencuentro con Jesús, y el ya estaba en su cuerpo glorificado. Se encontró con el en las misma situacione que al principio cuando lo conoció.
La primera ves Pedro lo dejo todo, para seguir al que le había mostrado un destino diferente. Al comenzar a caminar con Jesús, Pedro le estaba entregando su destino a Dios.
Aunque estaba caminando con Jesús, este hombre seguía cometiendo errores y fallas. Más sin embargo Jesús nunca lo discriminó ni lo desechó. Simpre lo afirmó en su nueva vida.
Cada ser humano nacido en ésta tierra, viene a escribir una historia con su vida. El lápiz lo pueden tener tres personas;
1- La misma persona.
2- El Diablo.
3 - Dios.
Con nuestras desiciones, estamos escribiendo una historia de bien o de mal, de conquista o derrota, de avance o retroceso. Todo va a depender de en manos de quien esté el Lápiz.
Cada persona tiene un antes, y un después. Antes de conocer a Cristo la historia es caótica, pero después de conocer a Cristo la historia es un testimonio de vida.
Lamentablemente encontraremos, historias como la de judas iscariote,el cual le quitó a Dios el lápiz con el que se estaba escribiendo su historia y terminó quitándose la vida.
En Pedro encontramos la diferencia, de que a pesar de sus errores y debelidades, el nunca le quitó el Lápiz de su historia a Dios. Por eso hoy en día podemos hablar del gran Apóstol Pedro.
La historia de cada persona puede cambiar de mal, para bien, o de bien para mal. Todo dependerá de quién tenga el lápiz para escribir.

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