Juan 11 :38 - 43
Jesús, llega en el momento más crítico de la familia de Lázaro, pero realiza uno de los milagros más grande en su caminar por este mundo.
Algo que parecia imposible, Jesús lo hizo, levantar a un muerto luego de 4 días de haber muerto. Al pararse frente a la tumba lo llamó a que saliera afuera de la cueva que era su tumba.
Pero al salir lázaro, estaba con sus manos y pies atados, y una venda cubriéndole el rostro. A lo cual Jesús le pidió a los Discípulos que lo desataran y lo dejaran libre.
El le dio a lázaro la vida, pero no lo desató. Ya que esto le tocaba a los seguidores de Jesús, con esto podemos ver que Dios a través de Cristo nos da vida, pero la libertad nos corresponde a nosotros juntos con los que ya están libres.
Cuando llegamos a Cristo, tenemos vida nueva, pero lamentablemente ay veces que estamos estancados, y no logramos avanzar y conquistar.
Para llegar a la libertad, primero se debe alcanzar la sanidad. Una persona que no alcanza su sanidad interior, terminará siendo esclava.
Jesús entrega la salvación, esto representa la nueva vida en su sangre. Pero tenemos que buscar la sanidad y luego la libertad.
Una persona herida, es muy difícil que esté libre para lograr el propósito de Dios para su vida sobre esta tierra.
Las vendas en las manos de lázaro, representan que lo que hacemos no sale como deberia ser. las vendas en los pies representa que no podemos avanzar para llegar al cumplimiento del propósito divino.
Y el sudario que le cubría el rostro a lázaro, representa que no podemos mirar lo que Dios tiene más adelante de la prueba que estamos viviendo.
Nuestros oídos son cubiertos con esa venda, para no oír la voz de Dios. Y aún la boca queda tapada por esa venda, para no hablar con forme a la verdad de Dios.
Lo que a nosotros nos corresponde es oír la verdad de Dios ( La Biblia ) no a nuestro corazón ni a nuestra mente.

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