Mateo 45:11 - 30
Encontramos en esta parábola la importancia de la productividad, pero vemos que no fue al 20, al 30, al 90 sino al 100 por ciento. Todos los involucrados en esta historia recibieron lo necesario.
La repartición hecha por el señor de esta historia, fue de acuerdo a la capacidad de cada uno. Es curioso que este señor a ninguno le dio indicaciones de multiplicar lo recibido.
El que más conocía al señor fue el que no hizo nada!!, y no se movilizó, simplemente porque tuvo miedo, y prefirió cavar un hoyo y esconder lo recibido.
Paso mucho tiempo, para que llegara el señor a arreglar cuentas de lo suyo, pero llegó el día de las cuentas. Y cada uno se fue presentando para mostrar lo alcanzado.
Aquellos que lograron una producción, no de un poco más, sino del 100 por ciento, recibieron halagos, e invitación a tener mayor responsabilidad en otras cosas de mayor importancia.
Pero, aquel que simplemente no hizo nada!! Fue ecxortado duramente, por ser un perezoso e inútil. Ya que no presentó ni intereses de lo recibido.
Por no haber presentado resultado alguno, le fue quitado todo lo que poseía.y lo que era de el se le entregó al que más había producido. Y fue echado de la presencia de su señor.
Aquí, encontramos una similitud, en cuanto a la salvación entregada por Cristo a su amada iglesia, pues recibiendo lo más importante, se nos llama a producir lo demás que sea necesario.
Con la salvación estamos llamados por Cristo, a producir sanidad para nuestro corazón, pero también libertad para nuestra mente.
Solo estando libres, es que podemos alcanzar la producción al 100 por ciento. Pero para ser libres debemos ser sanos, y para ser sanos debemos ser salvos.
La salvación ya Jesucristo nos la dio, es trabajo de nosotros alcanzar y lograr la sanidad y la libertad. Para que al final cuando nos presentemos delante de él a dar cuenta de lo recibido recibamos elogios y no reclamos.

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