1 Juan 3:1 - 10
El amor de Dios es tan grande que por medio de su hijo Jesucristo, nos da la gran oportunidad de ser sus hijos en este mundo. El mundo no conoce a Dios como padre porqué no conoce a Jesús.
Por ser hijos de Dios a través de Cristo Jesús, nos tenemos que ir purificando día tras día. Ya que ese gran privilegio se a puesto en nuestras vidas para dar testimonio de un cambió de vida.
Al permanecer como hijos de Dios, no practicamos el pecado. No es que no tengamos pescados, porque si lo tenemos!! Pero una cosa diferente es practicar el pecado.
Por conocer a Dios, atraves de Cristo, es que recibimos las fuerzas para no practicar el pecado. Ya que, por agradecimiento y gozo no queremos herir el corazón del que nos a amado de esa manera.
Toda persona que practique el pecado, es de su padre el Diablo. Ya que al final se refleja en la conducta la paternidad que posee.
JUAN 8:31 - 47
Jesús, le estaba enseñando a los religiosos de la época, una gran verdad que los haría libre de una gran mentira. Pues se creían hijos de Dios por ser hijos de Abraham.
Ellos creian ser hijos de Abraham y de Dios consecutivamente, por no haber nacido de la fornicación, o de lo que la ley prohibió.
Estaban errados!! Porque ser hijos de Dios no tenia que ver con su nacimiento, sino con su conducta. Pues con la manera de comportarse, indicaban quien realmente era su padre.
Su padre verdadero era satanás, por la conducta que tenían. Ya que no obedecían a lo que Jesús estaba indicando.
Si nos ponemos a pensar en estos dos pasajes de la escritura, caeremos en cuenta de la gran verdad!! NO EXISTEN LOS HUÉRFANOS!!!
Pudiera ser que no tenemos al padre natural que nos engendró para este mundo, pero, esta el padre espiritual, que pudiera ser Dios o el Diablo.
Lo hermoso y bonito de todo esto es, que cada uno tenemos el poder de elegir al padre que pudiéramos tener.

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