2 Reyes 6:1 - 7
La comunidad de los profetas de Dios estaban enfrentando el problema de el espacio para convivir en el lugar que estaban porque era demasiado pequeño.
Estos acudieron a Eliseo para plantarle la solución que tenían, y pedirle su bendición. A lo cual este se las dio, pero también los acompañó al nuevo lugar.
Trabajando en el nuevo lugar donde habían de vivir, se les presentó otro problema, la pérdida de una herramienta de trabajo ( un hacha ), a lo cual nuevamente acuden a Eliseo como la voz de Dios para indicarle que hacer.
La solución de Eliceo, para este problema estaba hay mismo, no tuvieron que acudir a otro lugar.
Más sin embargo, la solución fue algo que no era lógica, y no tenía razón alguna. Pues este uso un palo para tirarlo en el lugar donde se había perdido el hacha, la cual salió a flote, y fue entregada en manos del que la estaba usando.
Podemos ver este pedazo de hierro ( hacha ) como el pecado cuando llega a nuestras vidas, pues nos hunde hasta llevarnos al fondo sin esperanza alguna.
Pero llegó ese palo ( la Cruz ), y esta colocada en el lugar donde fuimos hundidos por el pecado, nos saca a flote nuestra vida para un nuevo comienzo.
Eso, lo hizo Jesucristo por medio de su muerte en esa cruz. Nos saco del fondo del río de la muerte, y nos llevo a la superficie de la esperanza, de la misericordia, de la nueva vida en su sangre.
Más cerca de lo creemos se encuentra la solución a todos y cada unos de nuestros problemas. Pues si nos acercamos a Cristo Jesús veremos el milagro en el hogar, en las finanzas, en la salud y en todo.

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